Sergio Oliva: El Dios de Ébano

Sergio Oliva: El Dios de Ébano

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Eduardo Mora Basart

El culto al cuerpo humano es tendencia en la historia de la humanidad desde épocas remotas. En la obra La historia de la belleza, Humberto Eco asegura que con Pitágoras surge una visión estético matemática del universo. Las cosas se extienden porque están ordenadas, es entonces, que las condiciones matemáticas se convierten en premisa para la existencia y la belleza.

Charles Atlas deviene modelo de esa visión a inicios del siglo XX. En 1922 la revista Physical Culture define su cuerpo como el más perfecto del mundo. La fuerza de su imagen, condiciona que muchos gimnasios cubanos en los años cincuenta lleven su nombre. Él se convirtió en referencia para infinidad de jóvenes. Entre ellos, aquel de piel negra, que sin ausentarse una sesión, frecuentaba todos los días el gimnasio Atlas, situado en su natal Pinar del Río, cercano a la intercepción de las calles Maceo y Recreo.

El 4 de julio de 1941 nació Sergio Oliva. Su llegada al mundo coincidió con el Día de la Independencia de los Estados Unidos. Desde el primer momento, Berto Llanes admiró la fuerza del muchacho que poseía talento natural para estos deportes. Berto el Negro, como lo llamaban todos, fue su entrenador y el de jóvenes como Pepito Crespo, Sash Pérez o Roger González, quienes dedicaban horas a esculpir su figura, con el único objetivo de atraer la atención de las jóvenes pinareñas.

 

En 1960 sale desde Pinar del Río hacia La Habana y se asienta en el barrio de Guanabacoa. Sobresale en la práctica del levantamiento de pesas. En 1961 fue enviado a entrenarse en la Unión Soviética, al ser considerado una promesa olímpica. Sus excelentes resultados deportivos le permiten integrar el equipo que representó a Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se desarrollaron, desde el 15 hasta el 30 de agosto de 1962, en Kingston, Jamaica. Allí, pide asilo político en la embajada de los Estados Unidos junto a otros integrantes de la delegación.

Al aludir a esta etapa de su vida, su hijo, el también fisicoculturista Sergio Oliva Jr. dice: Él nació en la pobreza en Cuba, sólo hizo hasta el tercer grado. Sus primeros trabajos en este país fueron como técnico de televisión y estibador. Después viajó a Chicago, donde estudió inglés en Wells High School. La ciudadanía estadounidense la obtuvo estando en esa ciudad. Los trabajos como plomero y empacador de carne le sirven como sustento. Sin embargo, no ceja en la búsqueda de su añorado sueño. Al ser fichado por Bob Gajda, vislumbra una senda que lo conduzca al éxito. Junto a Gajda, aprendió las rutinas de entrenamiento del fisicoculturismo, alejadas de la halterofilia.

El debut de Oliva tuvo lugar en la AAU. En esa organización poseía todas las condiciones para coronarse. No obstante, pasa a la IFBB. En 1967 obtiene sus primeros éxitos y desde ese año eslabona una cadena de victorias: primero como Mr. Universo y después Mr. Olympia. Ganó durante tres años consecutivos: 1967, 1968, 1969. En esa etapa recibe el calificativo que lo acompañó durante toda su vida: El Dios de Ébano. Aunque el escritor Rick Wayne prefirió llamarlo El Mito, pues lo concebía como el mayor fenómeno conocido en la llamada generación Weider. Su irrupción suplanta a una de las leyendas en la historia del fisicoculturismo: Larry Scott. El cubano parecía invencible. Sólo Arnold Schwarzenegger podía interponerse en su camino, quien era una figura promovida por el propio Joe Weider y a quien ya había derrotado en 1969.

 

La sola presencia de El Mito sacudía a Arnold, inferior a un hombre que parecía poseído por Changó, Oggún y Orunlá. En el Mr. Olympia de 1970 la victoria de Oliva parecía inobjetable. Una semana antes Arnold quedó petrificado, al encontrarse al cubano comiendo pizza y tomando Coca Cola. Sumido en un duelo épico, el cubano pierde el título. La votación fue de cuatro a tres y recibió la repulsa de los asistentes. Entonces, El Dios de Ébano dijo: Siento un enorme respeto por Arnold como atleta y por todos sus logros personales, pero la verdad es que él no me ganó en 1970 y tampoco en 1972. Me robaron el título.

En la competición alemana de 1972, las discrepancias vuelven a aflorar. Arnold derrotó a Oliva. Pero se asegura que en el último momento de la votación Joe Weider cambió los jueces. Según algunos, la decisión estuvo condicionada por el tema racial, para otros, por la visión empresarial de Weider. Arnold, como quedó demostrado, era una excelente fuente de ganancias. Aunque Oliva se encontraba en la mejor forma de su vida y fue tan cerrada la disputa, que, para algunos, la rivalidad sólo fue comparable con la segunda ocasión en que Larry Scott derrotó a Harold Poole en el Mr. Olympia.

Leía un artículo en el que se cita una biografía no autorizada de Schwarzenegger. Allí se reseña, que al explicarle Oliva a Arnold su sistema de entrenamiento aseguró: Por la mañana entreno, en la tarde trabajo en la fundición, y por la noche saco a mi mujer a bailar hasta la madrugada, como hacía desde que vivía en Cuba. Desde su profundo sentido del humor, quizás le recordaba, que mientras Arnold poseía un contrato con Weider para entrenar a tiempo completo, él debía entregarse doce horas al trabajo antes de entrar al gimnasio.

Las decepciones lo llevan por diversas organizaciones. Entre ellas WBBG y WABBA. Regresa en 1984 a las competiciones por el Mr. Olympia. Oliva tenía entonces cuarenta y tres años. Interviene durante dos años consecutivos y en ambas oportunidades se ubica en el octavo lugar, resultados evaluados como memorables. Antes de abandonar el mundo de los músculos hace cine. En él interpreta los filmes Los Temibles (1977) y Poder Negro (1973), este último junto al luchador mexicano Aarón Rodríguez Arellano. Sin embargo, el paso por el séptimo arte fue breve y transitó sin penas ni glorias.

 

En sus últimos años la vida de Sergio Oliva se concentró en la labor policial en la ciudad de Chicago. Allí debieron construirle un uniforme especial, pues sus dimensiones desafiaban los límites musculares humanos. Su esposa Arleen Garrett impacta su cuerpo con cinco disparos en 1986. Sin embargo, las condiciones físicas de Oliva contribuyeron a que salvara la vida. En enero de 1999 fue incluido en el Hall de la Fama Joe Weider y en el 2007 fue publicada su biografía titulada Sergio Oliva: el mito, escrita por Frank Marchante.

El 14 de noviembre de 2012 muere a consecuencia de un déficit renal. Ya había cumplido setenta y un años. Al conocer su deceso, Schwarzenegger escribió en su cuenta de Twitter: Oliva es uno de los mejores fisiculturistas de todos los tiempos, un competidor tenaz con una fuerte personalidad.

Al definir su grandeza sentenció:

Oliva casi lo atravesaba a uno con su mirada; su físico era tan perfecto, que cualquier persona podía dudar que a quien miraba era un ser humano.

Mientras Lee Haney, uno de los grandes fisicoculturistas de la historia, lo definió así:

Pocos hombres podrían haber vivido con un apodo como El Mito, pero era perfectamente adecuado para Sergio. Era una leyenda y una parte de la historia, con una combinación de la masa y la forma que se situó décadas por delante de su tiempo. Lo vi por primera vez en persona cuando él hizo una reaparición en el Mister Olympia de 1984, que era mi primera victoria. Puede que yo le golpease, pero en lo que a mí respecta, nadie podía compararse con su pose más muscular y en especial las manos por encima con su pose característica, que nadie ha sido capaz de igualar más de cuarenta años después. Sergio era completamente único, una maravilla natural afectado por la propia mano de Dios. Fue un honor y un privilegio poder conocerlo en Las Vegas, hace varios años, cuando Joe Weider trajo a todos los ex campeones del Mr. Olympia para el evento.

La historia de las más grandes figuras del fisicoculturismo, sitúa a este cubano junto a titanes como Ronie Coleman, Lee Haney, Lou Ferrino, Franco Columbu, Lee Labrada o Arnold Schwarzenegger, por sólo citar algunos. Sergio Oliva elevó hasta una altura inimaginable en su época la búsqueda de la perfección humana y, quizás, desde lo alto de la historia, el ídolo de su niñez suspiraba al contemplar al Dios de Ébano, quien todas las tardes salía, en su natal Pinar del Río, al encuentro del negro Berto, y al llegar al gimnasio, se detenía frente a la foto de Charles Atlas, con la certeza de que alcanzar su altura no sería sólo un sueño.

Títulos de Culturismo alcanzados por Sergio Oliva.

1963 Mr Chicago
1964 Mr Illinois
1964 7º en Mr América de la AAU
1965 2º en Mr America Junior de la AAU
1965 Mr America Junior de la AAU AAU, Más Muscular
1965 4º Mr America de la AAU
1965 Mr America de la AAU, Más Muscular
1966 Ganador Junior Mr America de la AAU
1966 Mr America Junior de la AAU, Más Muscular
1966 2º en Mr America de la AAU
1966 Mr America Junior de la AAU, Más Muscular
1966 Ganador general Mr Mundo de la IFBB
1966 Primero categoría alta Mr Mundo de la IFBB
1966 Ganador Mr Universo de la IFBB
1966 4º Mr. Olympia de la IFBB
1967 Ganador Mr. Olympia de la IFBB
1967 Ganadaor general Mr. Universo – IFBB
1968 Ganador Mr. Olympia de la IFBB
1969 Ganador Mr. Olympia de la IFBB
1970 2º Pro Alto Mr Mundo de la AAU
1970 2º Mr. Olympia de la IFBB
1971 2º Alto Pro de la NABBA
1972 2º Mr. Olympia de la IFBB
1973 1º Mr Internacional Profesional de la IFBB
1974 1º Mr Internacional Profesional de la WBBG
1975 Ganador Olympus de la WBBG
1976 Ganador Olympus de la WBBG
1977 1º Campeonato del Mundo Profesional de la WABBA
1978 Ganador Olympus de la WBBG
1980 1º Campeonato del Mundo Profesional de la WABBA
1981 Ganador de la Copa del Mundo Pro de la WABBA
1984 8º Mr. Olympia de la IFBB
1985 8º Mr. Olympia de la IFBB

Comments
  • ejercicios01.com#1

    August 24, 2017

    Buenas

    Estuve leyendo tu artículo y hay demasiadas información que no sabía que me has aclarado, esta maravilloso..

    te quería reconocer el espacio que dedicaste, con unas infinitas gracias, por
    enseñarle a gente como yo jajaja.

    Saludos

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