Rodulfo Ibarra Pérez, figura imprescindible de la arquitectura santiaguera

Rodulfo Ibarra Pérez, figura imprescindible de la arquitectura santiaguera

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Leticia Rodríguez

Los santiagueros estaremos siempre en deuda con el tiempo y con los hacedores de su historia. Ante tal riqueza heredada, nos vemos obligados a detenernos en la actividad de los arquitectos de la época republicana; cuyos edificios y expresiones urbanísticas hoy coexisten con las manifestaciones de una sempiterna cultura popular tradicional.

Uno de los artífices del patrimonio arquitectónico santiaguero lo es, sin dudas, un venezolano que nació en febrero de 1900; y siendo un adolescente, en 1913, llegó a la ciudad emplazada en una geografía singular. En el Archivo Histórico Municipal, los casi setecientos proyectos encontrados con la firma de Rodulfo Ibarra Pérez, delatan la fecunda y prominente obra en tierra santiaguera de este profesional.

En este pedazo de Cuba estuvo en una primera etapa, hasta que culminó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza. Se trasladó, luego, a la capital, para estudiar en la Universidad de La Habana. Allí se graduó, en 1930, como Arquitecto e Ingeniero Civil. Regresó a Santiago de Cuba cuando los preceptos del eclecticismo comenzaron a menguar en el ámbito constructivo. Y en ese momento, el arquitecto cubano – venezolano comenzó su faena.

Insuflado de nuevas y modernas concepciones estéticas, fundamentalmente dentro del estilo Neocolonial, su trabajo se hizo visible en el contexto citadino. El reparto Vista Alegre y los poblados de Cuabitas y El Caney, atesoran inmuebles de las variantes californiana y mediterránea, del mencionado estilo, que datan de finales de los años treinta y principios de los cuarenta.

Otros proyectos de temática doméstica y social se materializaron en la década del cuarenta, como el antiguo Cine Primelles o Galaxia, en la calle Trocha esquina a Santa Úrsula, con características formales del Art-Decó y del Monumental Moderno.

A los códigos de este último, también responden el edificio de la Escuela Provincial de Comercio (Escuela de Economía “Félix Pena Díaz”), en la calle Aguilera entre San Félix y Carnicería; y el antiguo Centro Social de la Colonia Española; hoy Biblioteca Provincial “Elvira Cape”, en la calle Heredia entre San Félix y Carnicería.

La llegada a la mitad del siglo obligó a mirar hacia el Movimiento Moderno. Los cincuenta condujeron a Rodulfo Ibarra rumbo al Racionalismo. Realizó diseños de residencias y de obras de carácter social y religioso. Los núcleos urbanos, sedes de la burguesía santiaguera, como: Vista Alegre, Ampliación de Terrazas, Fomento y Rajayoga se prestigiaron con su forma y estilo.

De este período se destaca el Edificio Central de la Universidad de Oriente, como un regio ejemplo del estilo Monumental Moderno. Otros tres inmuebles en la misma casa de altos estudios son frutos de su creación de estilo Racionalista: los edificios de la Facultad Biología – Farmacia, la Biblioteca de la Universidad y el de la otrora Escuela de Ingeniería Mecánica.

En el Colegio Provincial de Arquitectos de Oriente desarrolló una plausible labor. Fue fundador de este órgano y siempre ocupó un cargo en su ejecutivo; incluso, fue su presidente en varias ocasiones. Colocar la tarja que se exhibe en honor a la grandeza del arquitecto Carlos Segrera -rey del eclecticismo santiaguero- en una de las fachadas del Museo Emilio Bacardí, fue su iniciativa.

Fungió, además, como jefe del Departamento de Obras Públicas. En 1947 obtuvo el segundo lugar en el concurso “Por una tumba digna del apóstol”, para la construcción del Mausoleo a José Martí, en el Cementerio de Santa Ifigenia. (Con el primer lugar en este certamen se alzaron el arquitecto Jaime Benavent y el escultor Mario Santi. El Mausoleo se inauguró el 30 de junio de 1951).

La marca de Rodulfo Ibarra ha quedado en otros territorios de la parte oriental de la Isla. Así mismo, su talla creadora llegó hasta otros países de la región, como República Dominicana. El primer lugar en el concurso para el proyecto del Faro de Colón, en ese país, así lo acredita.

Con la llegada de la Revolución Cubana, Ibarra se desempeñó como proyectista y asesor técnico en el Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda. Se dice que, entre 1960 y 1969, proyectó alrededor de 600 obras.

El prominente arquitecto e ingeniero venezolano que nació en el Distrito de Puerto Cabello, en el Estado de Carabobo, se convirtió en cubano desde su llegada a Santiago. En 1970 emigró a los Estados Unidos, donde continuó su actividad profesional. Pero, en una de las ciudades del verde archipiélago que ampara con satisfacción su distinguida producción artística, Rodulfo Ibarra estampó su nombre, en la grandeza de su arquitectura.

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