José Martí, hombre enamorado

José Martí, hombre enamorado

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Sandra Mustelier Ayala

Ven, ayúdame a explorar. Ponemos en el buscador de www.google.com dos palabras: José Martí, y encontraremos en la primera página de nuestra búsqueda, nueve sitios de contenido y un vídeo. Todas hablan del Martí político, pensador, Héroe Nacional de Cuba, escritor/poeta y… ¿A veeeer qué más? José Martí era un amantísimo ser humano. Sí, hay alguuuunos trabajos en búsquedas más específicas, sobre su condición de hijo, de padre, de hombre sensible ante las injusticias, y eso está muy bien. Pero del Martí que deseo hablarles hoy, es del hombre enamorado, del hombre que amó y fue amado por tres mujeres importantes en su vida.

El accionar de Martí siempre estuvo guiado por hondos sentimientos de amor. Tuvo una vida entre sublimes amores y hondos sufrimientos. Son varias las dimensiones del amor en Martí: filial, especialmente, a su madre e hijo (Ismaelillo); el amor a los niños, magistralmente expresado en La Edad de Oro, obra maestra que debiera ser referente y lectura necesaria para todos los niños latinoamericanos. Sin hablar de su amor primero, a su patria y, a la América Nuestra. Martí fue excelente consejero de actitudes amorosas, sin embargo, él mismo fue desdichado en el amor. Aquí fragmentos de la paradigmática carta a su hermana Amelia:

Nueva York, 1880

Querida Amelia:

Tengo delante de mí, mi hermosa Amelia, como una joya rara, y de luz blanda y pura tu cariñosa carta. Ahí está tu alma serena, sin mancha, sin locas impaciencias. Por eso quiero yo que te guardes de vientos violentos y traidores, y te escondas en ti a verlos pasar: que, como las aves de rapiña por los aires, andan los vientos por la tierra en busca de la esencia de las flores (…)

Toda la felicidad de la vida, Amelia, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma sino después del largo examen, detenidísimo conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse.

Empiezan las relaciones de amor en nuestra tierra por donde debieran terminar. ¿Tú ves un árbol? ¿Tú ves cuánto tarda en colgar la naranja dorada, o la granada roja, de la rama gruesa? Pues, ahondando en la vida, se ve que todo sigue el mismo proceso.

El amor, como el árbol, ha de pasar de semilla, a arbolillo, a flor, y a fruto.

Y ayúdate de mí para ser venturosa, que yo no puedo ser feliz, pero sé la manera de hacer feliz a los otros.

Martí “Al llegar a Guatemala trabaja en la Escuela Normal Central como catedrático de Literatura y de Historia de la Filosofía. Retorna a México, para contraer matrimonio con Carmen Zayas Bazán el 20 de diciembre de 1877, regresando a inicios de 1878 a Guatemala”. La historia fue mucho más vivencial que unas pocas líneas como aparece en las biografías.

En Guatemala conoció a María García Granados. Sentí envidia sana y pena inmensa por la bella guatemalteca que, con diecisiete años, se enamoró de aquel joven maestro de Literatura e Historia de la Filosofía, en la Academia de Niñas de Centroamérica, en 1877. El maestro José Martí jugaba ajedrez con el padre de María García Granados, el Ex Presidente General Miguel García; a veces, escuchaba a la joven tocar el piano. A María le creció una verdadera pasión en su interior por Martí. “Caballero ante todo (…) Su papel se limitó a tratarla como amigo, y fue separándose poco a poco para que María comprendiese que no debía entregarse al sentimiento que la dominaba, pues por más que él reconociese sus merecimientos, como los reconocía, y que simpatizase con ella, no podría corresponder a su pasión.” Nos revela José María Izaguirre en “Martí en Guatemala” originalmente en “Cuba y América” de 1899, reproducido en “Homenaje a José Martí en el Centenario de su Nacimiento” de la “Revista Cubana”, Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección General de Cultura, La Habana, Cuba, 1953. Páginas 332-342

Sin embargo, la llama del amor, aunque platónico, ardía con fuerza inusitada en María. Hondísimo fue su pesar, insoportable, al saber que su amado Martí regresaba a México a casarse con su “prometida”, Carmen Zayas Bazán. ¡Total!, para que la camagüeyana no lo amara, ni lo valorara, ni lo acompañara en su lucha sin descanso por la independencia de Cuba.  “Carmen no comparte mi devoción a mis tareas de hoy, pero compensa estas pequeñas injusticias con su cariño siempre tierno y con una exquisita consagración a esta delicada criatura que nuestra buena fortuna nos dio por hijo… Regaño a Carmen porque ha dejado de ser mi mujer para ser su madre”. Cuando José se arrepintió, de no haber correspondido a María, ya era demasiado tarde. “Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí”. Solo quedó aquel poema  que la inmortalizó:

“Entró de noche en el río

La sacó muerta el doctor

Dicen que murió de frío

Yo sé que murió de amor”

(Estrofa de La Niña de Guatemala)

Una tercera mujer robó el amor de Martí: Carmen Miyares Peoli. Fue Carmen Mantilla –apellido de su esposo, “el alma gemela que tanto soñara Martí, ya que contribuyó al empeño más caro de su vida, la libertad de Cuba”, como afirma Valdés Galarraga. Conociendo la oposición de Martí contra el adulterio -“El ilícito amor, inexorable monstruo, se nutre de las entrañas que lo albergan. Acorralado y escondido se torna en lo exterior en inexplicable furia, en irracionales excesos de alegría o de pena. Pervierte y perturba. – Anonada y envilece”- me resisto a creer de relaciones maritales entre ellos –por lo menos en vida de su esposo Don Manuel Mantilla-, ni tampoco que María Mantilla fuera hija de Martí. Fue su ahijada, depositó en ella el más tierno amor.

Amo a este hombre apasionado, amantísimo enamorado, pero…, yo no supe cuánto lo amaba hasta que un día, escudriñando en el Tomo 21, de las Obras Completas, encontré algo inusitado.  ¡Era un texto genial! La guía que Martí nos daba para mantener viva la llama del amor en las relaciones de pareja. Por eso, cada vez que lo declamo: lo vivo, lo gozo:

Sucede casi siempre que las relaciones que el amor comenzó, -concluyen por no tener más lazo de unión que el del deber. – ¿Es que la satisfacción del amor mata el amor?-No! Es que el amor es avaricioso, insaciable, activo: es que no se contenta con los sacrificios hechos si no con los que se hacen-es que es una gran fuerza inquieta, que requiere grandes alimentos diarios, es que el único apetito que no se sacia nunca. No es que anhele cuerpo que lo sacie: es que sólo la solicitud incesante, tierna; visible y sensible, lo alimenta.-Creen las mujeres con error, y creen los hombres, que una vez dada la gran prenda, la prenda del cuerpo; el beso sacudidor-todo está dado, y todo conseguido. ¡Oh! ¡No! El alma es espíritu, J se escapa de las redes de carne:-es necesario conquistarla con espíritu.- Un beso presente desarruga una frente que no basta a desarrugar el calor entibiado do muy amantes besos anteriores.-Ni amante ni amada han de dejar que la falta de frecuencia de mutuas solicitudes, reveladoras de constantes pensamientos-haga sentir la necesidad al alma siempre ardiente del alimento de que vive, y la empujan a buscarlo, o la proponen para aceptarlo, si los asares de la vida se la ofrecen.-Las atenciones amorosas que se dan son un cuerpo de resistencia que se hace en el alma del ser amado contra la invasión del amor ajeno.-Compensación inteligente,-premio sabroso-dulcísimo trabajo! dando a otro ventura, fabricamos la nuestra.-Siendo tiernos, elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros-Y sin pan se vive:- sin amor-i no !-No ha de desperdiciarse ocasión alguna de consolar toda tristeza, de acariciar la frente mustia, de encender la mirada lánguida, de estrechar una mano caliente de amor. -Perpetua obra, obra de todo instante es la ternura. – Si no, el amor no satisfecho busca empleo!- Hay una palabra que da idea de toda la táctica de amor: rocío-goteo.–Que haya siempre una perla en la hoja verde:-Una palabra en el oído, una mirada meciente en nuestros ojos;-en nuestra frente, un beso húmedo.- El que así no ame, no será jamás amado. Caerá y volverá a caer, y clamará desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo. – (José Martí, O. C. tomo 21, p. 129-130)

Referencias:

-José Martí. Recuperado el 10 de diciembre de 2016 de

https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD

-Biografías y vidas. Recuperado el 10 de diciembre de 2016 de

www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marti.htm

José Martí. Recuperado el 10 de diciembre de 2016 de

https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD

Poemas del alma. José Martí. Recuperado el 10 de diciembre de 2016 de

http://www.poemas-del-alma.com/jose-marti.htm

Biografía mínima. Portal José Martí. Recuperado el 10 de diciembre de 2016 de

http://www.josemarti.cu/biografia/

-A su hermana Amelia. Cartas de José Martí en sitio Web Damisela. Recuperado el 10 de

diciembre de 2016 de

http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/marti/epistolario/hermana/index.htm

-Breve cronología en sitio Web Damisela. Recuperado el 11 de diciembre de 2016 de

http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/marti/vida/1877.htm

-Carmen Zayas-Bazán, una vida trágica. Recuperado el 11 de diciembre de 2016 de

http://www.camagueyanos.com/quienes/camagueyanos/carmen_zayas.html

 

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