Esto tampoco es una silla

Esto tampoco es una silla

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Mylene Hernandez

El arte tiene la capacidad de abrir espacios y conectar culturas. Hoy Miami es un referente importante dentro del ámbito de las artes plásticas, una villa que abrió sus puertas a artistas, galeristas y coleccionistas y que, desde hace años, está considerada una de las sedes importantes dentro de la ruta del arte contemporáneo del mundo. Es por eso que esta ciudad, cuando de arte se trata, nunca duerme y no es raro ver surgir de la “maleza” galerías o noveles estudios trazando nuevas rutas en la expansión artístico-comercial.

Este es el caso de la muestra que se presenta en el novedoso espacio artístico “Concrete Space”, una galería nacida en el profundo corazón industrial del Doral, como parte de una expansión cultural de empresarios que buscan darle nuevos aires a esta área creando un polo artístico en ella. De proyectos como estos es que nacen importantes residencias artísticas, galerías o espacios de exposición que después perduran o saltan a la fama. “Donde nace arte, arte florece”. Si no, ver los últimos diez años de crecimiento y transformación de Wynwood Art District, por poner un ejemplo local del fenómeno.

Este proyecto no es solo un anhelo. Sus impulsores, Flor Mayoral y Marcelo Llobell, contaron con la participación de los curadores estrellas de Aluna Art Foundation, la dupla compuesta por Adriana Herrera y Willy Castellanos, quienes, para esta ocasión, han realizado una excelente selección de piezas que van desde la instalación hasta la fotografía; una amplia propuesta curatorial, basada en el objeto de trabajo artístico: esa pieza creada por el artista, que casi nunca vemos pero que habita en el trasfondo de la obra. “Nos interesa ver el tratamiento de objetos aparentemente comunes imbuidos con otros contenidos”, dice Willy Castellanos. “Una construcción de la realidad entre la imagen y la representación. El juego y la percepción. Cómo a partir de una imagen se hacen prácticas tan distintas”, dice Adriana Herrera.

En la tarde del sábado 18 de marzo, “Concrete Space” abrió sus puertas con esta exposición, bajo el título de “El objeto y la imagen (Esto tampoco es una silla)” (The Object and the Image, This Is Not a Chair Either), con trabajos como la instalación del grupo cubano Hexágono (conjunto de artistas que trabajaron en el arte efímero durante la década de los 80 en Cuba, en aquellos años compuesto por Consuelo Castañeda, Humberto Castro, Sebastián Elizondo, Abigail García, María Elena Morera y Tonel), una muestra histórica de piezas realizadas en arena de mar, partículas que aún hoy volarán por el mundo y que aquí se exponen inmortalizadas por este grupo de artistas. En esta convocatoria, los curadores incluyeron, además, a un amplio grupo de creadores cubanos contemporáneos, como Francis Acea, Néstor Arenas (con una caótica ciudad móvil), Álvaro José Brunet, Juan Sí González (con una pieza dedicada al sentimiento del exilio, frase con que el artista experimenta la palabra “objeto” con personas y situaciones alrededor del mundo), Jesús Hdez-Güero (quien trae una muestra de su serie “Calados capitales en lugares de paso”), Martha María Pérez Bravo (con piezas de dos series distintas y de diferentes momentos: “Si van a un cielo”, de 2001, y “Para concebir”, un trabajo realizado por la artista en la década del 80), así como una exhibición del fotógrafo Rainy Silvestre-Pérez (una serie de mini fotografías de su visión personalizada del mundo). La muestra trajo como invitado especial al fotógrafo español Chema Madoz, con su pieza “La pipa flauta”, y reúne a un conjunto de artistas y obras de otras nacionalidades, entre los que destacan Mauricio Alejo, de México (con “Space in between” la silla que no es silla); Susana Blasco, de España; Karim Borjas, de Venezuela; Ronald Morán, del Salvador (con un inquietante laberinto de cuchillas de afeitar); Cecilia Paredes, de Perú; Isaac Cordal, de España (con su mundo de miniaturas atroces); y Viviana Zargon, de Argentina (con la serie “Objetos inútiles”). En fin, es esta una amplia propuesta de reconocidos creadores y obras de las que parece imposible hablar individualmente aquí, ya que cada artista presente es una ponencia en sí mismo y cada obra una magnitud personal. Es por eso que “The object…” te deja con la sensación de haber visitado un pequeño museo y no una exposición colectiva.

Cabe destacar la alta convocatoria del estudio, que logró reunir a un importante grupo de coleccionistas e interesados durante el vernissage de la exposición, porque, sea cual sea el lugar, el arte siempre se abre paso y son espacios como estos los que sientan pautas y crean oportunidades para nuestros artistas. Así es como muchas veces comienzan las grandes obras, desde la primera imprimatura de un lienzo o del simple deseo de una mente inquieta por crear algo nuevo. Esta tarde, en el Doral, encontramos un nuevo espacio para el arte, repleto de maravillosas obras. Una muestra colectiva de artistas con un mismo punto de partida, un objeto, que no es objeto en sí mismo, porque es mucho más que eso, pues trasciende en el trabajo y la exploración de cada artista. Esta exposición es un viaje por esa área que recorre cada creador entre el objeto y la obra final, es la develación del proceso mental-intelectual de la creación de una obra, y un nuevo espacio de luz y arte del que disfrutar ahora, ahí cerquita, en el Doral.

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