El derecho de llorar con Félix B. Caignet

El derecho de llorar con Félix B. Caignet

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Leticia Rodríguez

Haciendo zapping uno de estos días en la tele, varias veces coincidí con las telenovelas de turno. No voy a mencionar título alguno, ni voy a dar mi opinión sobre su factura ni, mucho menos, sobre la calidad de sus guiones ni de su puesta en pantalla. Eso sería “harina de otro costal”. Mi intención, sencillamente, es recordar a un hombre de radio, cuyo ingenio abrió las puertas a la mega industria de los melodramas de la tele; a un santiaguero nacido en la Finca Burenes, en el San Luis de Las Enramadas de la antigua Provincia de Oriente, en Cuba; a Félix Benjamín Caignet Salomón, el padre de la radionovela, a través de algunos apuntes relacionados con su principal carta de triunfo: “El derecho de nacer”.

Como alivio en mis días de niño en pueblo chico, como plasma cultural, qué importa si fraudulento, las tensas ondas sonoras de la radio llegaban con sus mensajes múltiples, capaces de despertar el sueño y, por qué no, el delirio, la fiebre; encender el espíritu y lanzar a volar la imaginación. Me permitían exóticas amistades, a las que yo ponía rostros, sentimientos de odio y de amor que la realidad escamoteaba con su chatura cotidiana.

Así se inicia el prólogo del libro Llorar es un placer, del Premio Nacional de Literatura 2003, Reynaldo González. La visión que, en dos oraciones, ofrece el ensayista, narrador y periodista avileño sobre el poder de la radio y sus producciones dramáticas en las décadas de los años cuarenta y cincuenta es un retrato fiel del alcance que tuvieron estas creaciones en el gusto popular de los cubanos de entonces. Gusto que se expandió por toda Latinoamérica hasta convertirse en fiebre irresistible que se adueñó también del cuerpo de la pequeña pantalla.

Al escoger estas palabras -del también miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua- para adentrarme en el mundo fascinante de la radio, me dejo envolver en su abarcadora atmósfera y me transporto a la pasada centuria. Digo la radio, porque el mulato de ascendencia franco-haitiana, de naturaleza genial -nacido el 31 de marzo de 1902- hizo trascender sus aportes desde la originalidad del lenguaje radiofónico.

Félix B. Caignet dio en el centro del sentimentalismo o la sentimentalidad popular desde su empirismo. Su paternidad de la radionovela y la radiocomedia infantil de continuidad (“Buenas tardes, muchachitos”), entre otras muchas contribuciones, lo hacen merecedor de un puesto de honor dentro de la cultura cubana: en la literatura, en las artes. Sus historias conmueven a un pueblo cuyo estrato más humilde se ve reflejado en cada libreto y estimulado, además, por la apasionada caracterización de sus personajes.

Me ha emocionado encontrar en el sitio digital verbiclara algo estupendo: la edición príncipe de El derecho de nacer, escrito que acerca al lector, con elementos gráficos de marcado contenido histórico, al afamado éxito del “más humano de los autores” y de su bien ponderado quehacer.
Gracias a Francisco Antonio Ramos García, José Miguel Dorta Suárez y Ángel Gabriel Carrazana Duardo, autores de este artículo, por sus búsquedas y por su afán de mantener vivo al talento que introdujo el narrador en los espectáculos radiales, al artista que creó el primer serial dramático y policíaco en Latinoamérica, La serpiente roja, con su excepcional personaje Chan Li Po.

Como se demuestra en las gráficas que aparecen en el citado artículo, los méritos de Félix Benjamín hicieron que la revista Radio-Guía lo catalogara como “El feliz autor de El derecho de nacer“. La citada publicación sacó a la luz un suplemento que contenía en su primera edición los primeros veintiún capítulos de la “sensacional” obra del autor santiaguero y que -con frecuencia semanal, de manera completa y con carácter exclusivo- ofertó a los oyentes hasta su último capítulo. Reproduzco fielmente lo que se puede leer de lo que fue “un gran éxito de Kresto por CMQ”:

Nos complace íntimamente felicitar a nuestro buen amigo e inteligente escritor Félix B. Caignet por el triunfo obtenido (uno más que agrega a los muchos de su prolífica carrera) al haber sido seleccionado por la ACR como el mejor autor dramático radial del año. También felicitamos cordial y sinceramente a […] [los] fabricantes de Kresto y patrocinadores de la popularísima novela “El derecho de nacer” por haber así mismo seleccionado esta como la más popular radio novela del año. Triunfos bien merecidos, ya que son productos de la inteligencia y bien dirigidos esfuerzos de unos y otros.

Sin duda alguna, la historia lo ha demostrado, y con creces. “El derecho de nacer”, estrenada en Cuba el 1 de abril de 1948 por CMQ, se convirtió desde su salida al aire en un fenómeno cultural que arrasó, literalmente, con la sensiblería de los cubanos.

No tengo que esforzarme para esbozar en mi mente lo emocionada que estaría diariamente la audiencia al escuchar la trama de la familia del Junco, situada en La Habana llena de prejuicios de principios del siglo XX. Pobre Don Rafael, cuántos detractores tendría. Ninguno de los fanáticos de la novela podría apoyarlo por su gesto inhumano de querer deshacerse -por medio del asesinato- de su único nieto. No es de extrañar que las jóvenes de la época suspiraran más de una vez por el apuesto y educado doctor Alberto Limonta. Miles y miles de fanáticos de esta historia se morirían por abrazar a la negra Mamá Dolores en gesto de agradecimiento por salvar, criar y convertir en un hombre altruista al niño Albertico. ¿Y a María Elena, la causante de la “deshonra” de los Junco, la primogénita de Don Rafael? Pongo el cuño que todos los días alguien quería “meterse en el radio” para decirle que su hijo estaba vivo, que no se fuera al convento. Radionovela esta de ficción, pero tomada muy a pecho por sus fieles e incontables seguidores.

Los actores y actrices, como Caignet, también tocaron la cima del éxito. A los rostros inolvidables de la época de oro de la radio y la televisión cubanas (téngase en cuenta que la televisión surge en Cuba en 1950) los podemos admirar y recordar en esta cortesía del sitio verbiclara: José Goula, Minín Bujones, Carlos Badías, Fernando Albuerne, Marta Casañas, María Brenes, Pilar Mata, Idalberto Delgado, Enrique Santiesteban, Carlos Paulín, Ángel Espasande, Nilda Sarol, Raúl Selis, Consuelito Vidal… son nombres que no quisiera olvidar.

El derecho de nacer desarrolla un tema que, al decir de los propietarios de Radio-Guía, en la primera edición del suplemento, fechada el 5 de noviembre de 1948:

[…] es difícil de tratar y constituye sin duda una de las tesis más discutidas en todos los tiempos. El alto sentido humanista que el autor pone en cada capítulo […] ha determinado la popularidad sin precedentes que hoy disfruta esa audición diaria.

Los empresarios sabían lo que tenían en sus manos. Félix B. Caignet les había servido en bandeja de oro el éxito rotundo de su “destacadísima” radionovela, producto que tiempo después sería adaptado a la televisión y al cine. El objetivo de Radio-Guía estaba claro:

[…] que el lector disfrute sin dilaciones excesivas el apasionante contenido de la obra, RADIO-GUÍA comienza a publicarla en suplementos semanales, incluyendo en el número de RADIO-GUÍA de cada mes, los capítulos correspondientes a la semana de su salida.

El interesante artículo expone más detalles:

Sabemos que, en esta forma, complacemos a la inmensa mayoría de la radio-audiencia cubana, que podrá conservar las páginas de la novela “EL DERECHO DE NACER”, la misma que cada noche, a las 8:30, presenta el incomparable “KRESTO”, a través del Circuito CMQ.

Lo animo a que siga indagando sobre la grandeza de Félix Benjamín Caignet Salomón. Por mi parte, en otra oportunidad seguiré refiriéndome al escritor, compositor musical, periodista -hasta cantante y ventrílocuo- autor de la mundialmente conocida canción “Frutas del caney”: “Un criollo que toma café, fuma tabaco trigueño y se emociona oyendo un ritmo de bolero”.

Si me permite, deseo hacerle una irresistible sugerencia. Comencé mi página de hoy haciendo alusión a uno de los más destacados escritores cubanos (Premio Nacional de Periodismo Cultural y varias veces Premio de la Crítica), Reynaldo González Zamora. Busque y lea, también de su firma, El más humano de los autores. La continuidad del libro que lo introduce en las características del melodrama en la radio y la televisión, que hoy le he mencionado, y que me ha servido para dar inicio y fin a este artículo.

Ahora… hasta la próxima vez. Como fiel seguidora de la obra de Caignet, yo también “me meto en el personaje” y siento que llorar es un placer. Me acomodo en mi balance junto a la radio, sintonizo la CMQ de Goar Mestre y, mientras coso un dobladillo a mano, me estremezco al escuchar la voz “trémula y profundísima de un locutor […]: Ábrense las páginas sonoras de La Novela del Aire para hacer vivir a usted la ilusión y el romance de un nuevo capítulo”.

Comments
  • Amparo#1

    March 7, 2017

    Gracias por mencionar mi modesto bolg VerbiClara en el suyo. Ese trabajo de Caignet está muy bienlogrado, gracias a sus autores Francisco Antonio Ramos García, José Miguel Dorta Suárez y Ángel Gabriel Carrazana Duardo. Felicidades por su blog, en defensa de la cultura cubana. Saludos cordiales.

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