El carnaval santiaguero: símbolo de la cultura popular cubana

El carnaval santiaguero: símbolo de la cultura popular cubana

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Sandra Mustelier Ayala

Las fiestas populares dicen cómo son los pueblos. En ellas la alegría, las anécdotas, el vestuario, los alimentos, los bailes, los adornos, las bebidas, las expresiones corporales, el lenguaje, expresan la idiosincrasia de la gente. Los carnavales de Santiago de Cuba, es el pueblo todo, en movimiento.

Investigadores y cronistas de la legendaria Santiago de Cuba, afirman que el carnaval o mamarrachos, como también se le conocía en sus inicios- siglo XVII-, es el evento festivo de mayor repercusión social y prevalencia en Santiago de Cuba, y uno de los de mayor trascendencia cultural en Cuba.

Si bien sus orígenes se remontan a los inicios de la colonia española, las festividades estuvieron vinculadas al día del Santo Patrón Santiago Apóstol (25 de julio), ha hecho posible que las procesiones religiosas, como componentes del carnaval hoy día, se convirtieran en un fenómeno socio-cultural.

Considerada, también, como una de las fiestas más importantes del archipiélago cubano, los carnavales santiagueros son considerados el suceso cultural de mayor convocatoria popular que se conozca. Sustentado por la participación de amplios sectores de la población, por la convocatoria masiva desde los ensayos de las congas en los barrios, la preparación de las coreografías de comparsas, la construcción de carrozas y tarimas por toda la ciudad, la organización de toda la oferta gastronómica, en fin, el involucramiento de toda la población en el hecho cultural.

El carnaval tiene su raíz histórica, en la celebración el Corpus Christi, las fiestas populares que se celebraban los días de júbilo de carácter religioso como Día de Reyes, el 6 de enero; San Juan, el 24 de junio; San Pedro, el 29 de Junio; Santa Cristina, el 24 de Julio; Santiago Apóstol, el 25 de Julio y Santa Ana el 26 de Julio. Las festividades de carácter mágico-religiosas de los negros esclavos, fueron cimientes de lo que se disfruta por las calles de la ciudad: congas, mascaradas, cantos, movimientos pélvicos, narrativas. Los carnavales tienen raíces negras y blancas, de estas últimas, la tradición coral, las comidas y la arquitectura con acento morisco.

Hablar de los carnavales es mencionar a los tambores que desde fechas muy tempranas del siglo XVII ya desfilaban con sus ritmos, las estrechas calles de la ciudad, imaginarnos a el Cabildo Cocoyé, El Club Juan Góngora (Cabildo Congo), la Sociedad El Tíbere, el Cabildo de Santa Bárbara, el Cabildo San Salvador de Hora (Cabildo Viví), La Sociedad Nuestra Señora del Carmen (Cabildo Carabalí Olugo) y la Sociedad Cabildo Carabalí Izuama.

Un elemento distintivo lo es el involucramiento de expresiones populares como congas y comparsas.  Las comparsas Carabalí Olugo del Tivolí, fundada en el año 1867, barrio el Tivolí; Carabalí Izuama, en el año 1868, barrio Los Hoyos; la Tumba Francesa o la Caridad de Oriente, año 1862, fueron exponentes, entre otras, de lo más popular del carnaval. Se sienten orgullosos de ser lo que son y muestran en cada rincón de sus calles y barrios desde donde expresan su sentir de ser congero y comparsero.

En el transcurso de sus más de 300 años, los carnavales han mantenido su vitalidad: los adornos, el uso de guirnaldas en las calles engalanadas, los paseos por diferentes áreas, la visita de las comparsas, y las máscaras y disfraces a la usanza de los mamarrachos, son entre otros, elementos característicos de sus fiestas natales.

El carnaval santiaguero no conoce del envejecimiento y es ésta uno de su más genuino rasgo y resulta factor de extrema importancia en lo que a sus relaciones con la historia de la ciudad se refiere.  El santiaguero es el carnaval mismo y cada uno lo hace suyo, a su gusto y posibilidad.

La gente toda: jóvenes, ancianos, trabajadores, amas de casa, niños, se involucran de una u otra forma en ese jolgorio popular, donde el color de la piel, la ideología y las creencias religiosas, ceden paso a una participación desmesurada para pertenecer al carnaval, solo al carnaval.

Vivir el carnaval es ver congas y paseos: Los Hoyos, Paso Franco, San Agustín, El Guayabito, San Pedrito, Alto Pino, Veguita de Galo y Los Muñequitos, formadas en su gran mayoría por músicos empíricos, pero con el dominio de la percusión y la corneta china transmitido de generación en generación.

Félix Bandera Ble, el hombre mayor de la conga de Los Hoyos, que por más de 17 años la dirige, ha expresado reiteradamente que el toque de la agrupación más popular del carnaval, lo dan la sangre y el corazón de sus músicos, en respuesta a la multitud que arrolla espontáneamente, que se entrega con movimientos improvisados que nacen de los ancestros que llevan dentro. En el otro grupo se encuentran los paseos de La Placita, Los Hombres-Carrozas, La Kimona, Los Textileros o de la industria ligera, El Tivolí, Heredia, Sueño, Los Muñecotes, el Paseo de Cultura, y las agrupaciones tradicionales Cabildo Carabalí Olugo, Cabildo Carabalí Isuama y La Tahona (Tumba Francesa).

La Corneta China que le da el toque mágico al carnaval, contagioso; es un instrumento pequeño y que por su melodía se parece a la gaita. La Corneta China apareció en el Barrio Chino (China Town) de La Habana en 1915 -hace 95 años-, se trasladó al carnaval de Santiago de Cuba en 1916, a través, de la comparsa de Los Colombianos, de Feliciano Mesa del Tivolí, donde tuvo un éxito asombroso; al año siguiente la asumen la comparsa de Los Hoyos hasta el día de hoy.

Entre las carrozas representativas se distingue “Las Voluminosas”, un proyecto que ha hecho de las mujeres de peso, un actor inclusivo, ya imprescindible de estos festejos. La gracia, la soltura, el ritmo, la cadencia, la agilidad de sus movimientos, colorido, hacen de ellas, un espectáculo de mucha aceptación.

El carnaval de Santiago de Cuba es una centenaria tradición popular festiva y que es celebrada todos los años en el mes de julio, por espacio de siete días y donde se conjugan tradición y modernidad. Participan muchos actores: costureros, vestuaristas, diseñadores de carrozas, reparadores de instrumentos musicales, creadores de muñecos, grupos portadores, luminotécnicos. Con el carnaval, el mapa de la multiculturalidad revive la historia.

El pasado año 2015 y coincidiendo con los 500 años de fundada la otrora villa de Santiago de Cuba, el carnaval fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación Cubana.

Ir a Santiago por los días de la Santa Ana, es disfrutar de la mayor fiesta popular donde se podrá encontrar la sonrisa, la palabra amable y la invitación permanente para un regreso.

Referencias

– Consejo Nacional de Patrimonio Cultural. (2015). “Carnaval de Santiago de Cuba”.

Resolución No.25 /2015 Recuperado el 8 de diciembre del 2016 de

www.cnpc.cult.cu

-Lam, R. (2015).  La música y la fiesta en Santiago de Cuba. Revista cultural Lettres de

       Cuba, No 5. Recuperado el 13 de diciembre del 2016.  www.lletresdecuba.cult.cu

-Los carnavales de Santiago de Cuba. Recuperado el 8 de diciembre del 2016 de

www.santiagodecubacity.org

-Martínez T. A. 2015. El carnaval santiaguero en el desarrollo cultural: ¿hacia dónde

        vamos? Revista CARNAVAL No 1, pp13-17

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