Del Rio cruza el mar

Del Rio cruza el mar

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Mylene Hernández

El 8 de diciembre de 2016, la página web de Oceania Cruises anunció sus primeros tres viajes desde Miami a Cuba. Un día antes, la compañía dio a conocer, a través de comunicados de prensa, que habían obtenido la aprobación oficial del gobierno de Cuba para operar cruceros hacia la isla a partir del mes de marzo del 2017.

El propio Frank Del Río no podía contener su entusiasmo y publicó una entrada en el blog oficial de la compañía de cruceros, donde es CEO y presidente, el mismo día siete. En ella anunciaba el triunfo de un deseo largamente amasado por él: la llegada de sus barcos a la tierra natal.

A Frank Del Río, el sitio de negocios Bloomberg lo destaca como el CEO y Presidente Ejecutivo de NCL Corporation Ltd. Él es el responsable de las operaciones de las líneas de cruceros recreacionales Norwegian Cruise Line, Oceania Cruises y Regent Seven Seas Cruises, marcas que manejan un total de veintiún barcos, con alrededor de cuarenta mil habitaciones, que viajan a más de cuatrocientos treinta destinos de todo el mundo.

Del Río llegó a los Estados Unidos, proveniente de Cuba, en agosto del 1961. Tenía sólo siete años. Traía consigo una maleta, al igual que sus hermanos, pues su padre jamás pensó que el viaje sería para toda la vida. Ya en América, creció y formó no solo una familia, sino un imperio, pues Del Río es hoy de esos cubano-americanos que se insertan en las listas de los más ricos y exitosos de nuestra comunidad. Su biografía empresarial es impresionante, e incluye la fundación de una de las líneas de cruceros de lujo más conocidas del mundo.

Hoy, al frente de este coloso del turismo y la aventura, Del Rio concreta el sueño del regreso ilusorio. En su mente están las historias que le contara su madre durante la infancia, un lazo invisible y sentimental con su tierra amada. Historias recreadas en el puerto al que ahora van sus naves a reposar y que alguna vez formó parte de sus paseos de domingo durante la infancia.

Este recuerdo nostálgico es quizás la premisa con que NCL lanza sus primeros viajes a Cuba, con una oferta singular que incluye información a bordo sobre la historia pasada y presente de la isla y una visión general sobre la cultura cubana. El programa incluye excursiones en tierra, que ofrecen una vívida experiencia con la gente, la música, el arte, la historia y las más genuinas tradiciones cubanas.

El sueño había comenzado a tomar solidez un año atrás, con la llegada del primer crucero norteamericano a la isla, el único autorizado por el gobierno de La Habana luego de cincuenta años de prohibición. El Fathom Adonia de la compañía Carnival fue el pionero, y desató, además, una gran polémica mediática, pues la relativa apertura tropezaba con la prohibición que tenía Cuba, hasta ese momento, de no permitir la entrada por mar a personas nacidas en el territorio nacional. La prohibición dio mucho de qué hablar, pero en pos de los buenos negocios, a la postre, fue levantada por la Isla. Esto, sin embargo, en alguna medida puso en ascuas los permisos para el resto de las grandes compañías de cruceros, como fue el caso de Oceania y Royal Caribbean, que debieron esperar hasta finales del año pasado, cuando Cuba al fin liberó las autorizaciones para sus viajes.

Viajar de Miami a Cuba en un crucero es un hecho y ya hay opciones. Este es un destino que, para nosotros los cubanos, es “nuestro destino”, esa franja de tierra separada de todo, pero unida simbólicamente por el cariño de todos sus hijos. Hoy puede que Frank Del Río eleve una copa y brinde, porque tiene la certeza de que la tierra es redonda y ha comenzado una travesía hacia nuevos caminos, surcando mares y convencido de que la casa queda cerca.

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