Celebrar los Quince: tradición vs modernidad

Celebrar los Quince: tradición vs modernidad

1 views
0

Sandra Mustelier Ayala

“No quiero me celebres los quince, después la gente en el pueblo le empieza a contar la edad a uno” Así dijo a su madre aquella presumida joven de 14 años para 1951. Quién le iba a decir que en la década de los 90′ ella misma sería la mejor organizadora de Quinces y Bodas de toda la ciudad. Paradojas que tiene la vida. Lo cierto es que la fiesta de Quince constituye una de las celebraciones tradicionales y populares más importantes en Cuba y tiene en sus antecedentes componentes de origen español y francés.

A diferencia de la elemental información que da Wikipedia sobre la celebración de los Quince años en Cuba que marca solo la fiesta en sí y lo ceremonial de esa actividad, considero que la tradición es mucho más abarcadora en el tiempo y es un proceso que viene gestándose desde que la niña nace, la tradición con algunas variaciones regionales, indica que desde el nacimiento, sobre todo en el Oriente de Cuba, muchas familias preparan su garrafón de aliñao – bebida tradicional cubana hecha de alcohol, almíbar y frutas, usada para brindar en el nacimiento de un bebé, a los visitantes) y algunos guardan una botella, otros se atreven a reservar un garrafón para abrirlo cuando la recién nacida cumpla quinces años. Otros comienzan a hacer una alcancía o cuenta de banco desde la niñez de la futura quinceañera para poder costear los gastos de las fotos y la fiesta que no son nada baratos. Considerando este criterio podemos asegurar que hay diferentes tipos de fiestas de Quince, se clasifican según poder adquisitivo y según las concepciones que sobre la misma, tengan los padres y la quinceañera. Hay quiénes no la celebran y priorizan un bonito álbum que puede ir desde algunos pocos cientos de fotos, bajo la concepción de que la fiesta es gasto y banalidad y las fotos es lo que queda o, también, la mayoría de las veces, por falta de poder adquisitivo para enfrentar un gasto tan grande como implica. Lo cierto es que en ninguna familia pasa por alto el advenimiento de los quince años de la hija, claro, porque esta es una celebración exclusivamente para las niñas, los varones no tienen fiesta de quince, aunque participan en estas como acompañantes del proceso ceremonial.

Arribar a los quince años de edad posee todo un simbolismo alrededor del hecho, representado en la ceremonia de una fiesta de quince en diferentes momentos. Es en esencia, el transitar, el cambio de la etapa de la niñez a la juventud, y digo a la juventud porque desde los 10 u 11 años en la época actual, las niñas viven su adolescencia en Cuba, accediendo a las redes sociales y en fiestas y muchas hasta comienzan desde muy temprano sus relaciones sexuales, todo depende del control parental, de la educación en valores que tenga la familia de esa adolescente porque socialmente los valores morales en la adolescencia y juventud de hoy, están resquebrajados, para no decir perdidos -pero ese no es el tema de este artículo-. En la Cuba actual existe una gran amalgama de diferencias sociales con respecto a la celebración de la Fiesta de Quince. Ha transitado de la opulencia y fastuosidad de una ceremonia y baile preparados con meses de antelación a algo más práctico y sencillo. Ya no se ve como en los 80´, aquel el alquiler de salones en hoteles o clubes para centenares de invitados, ni el ritual de los diferentes momentos de todo el proceso ceremonial tradicional de los Quince como aquel vestido vaporoso de varias capas, en color pastel que llevaba la quinceañera, ni  el vals bailado por las catorce parejas, el cambio de los zapatos de niña a los tacones que pone el padre a la joven, la primera pieza bailada con el padre de la quinceañera, las 15 rosas entregadas a las quince personas más importantes de su vida, y otros elementos cargados de un alto simbolismo, ya han dejado de hacerse no solo por el poder adquisitivo que permite hacer esas rimbombantes ceremonias a quienes reciben ayuda del extranjero o son dueños de negocios algo lucrativos como Paladares y Room for rent. Un trabajador común y corriente por mucho que quiera, le es imposible acceder a un gasto tan alto. Por eso, desde hace algunas décadas, esas ceremonias de Quince han cedido paso a las fotos de estudio en interior y exteriores, en un paquete que incluye maquillaje y vestuario y ofrecido por estudios fotográficos dedicado a ello, es lo que predomina. El día de las fotos, generalmente acompañan a la quinceañera, la familia nuclear y es un proceso de un día completo, por los cambios de vestuario, de peinado y accesorios y las salidas a diferentes locaciones. Tener un álbum de fotos de estudio y una pequeña fiestecita en casa o una comida en un restaurante con amistades y familiares, ha sido una socorrida alternativa a las ostentosas fiestas de Quince, aunque no han desaparecido, no son muy abundantes ya. Por razones obvias, las quinceañeras cubanas no tienen acceso a otras opciones de celebración como son los viajes en cruceros o los viajes a otros países.

 Existen diferencias también entre el campo y la ciudad en cuanto a la celebración de los quince años. Lo descrito anteriormente es más usual en las ciudades que en los campos. En los pueblos del interior, por lo general, hay una casa donde tiran las fotos de Quince y es similar al de estudio fotográfico solo que el estudio utiliza el montaje digital, la manipulación digital con programas de edición de vídeos y fotos, y en las pequeños pueblos que no existe tanto desarrollo tecnológico, se encuentran bonitas casas de familia, adornadas y ambientadas con todos los accesorios y equipos para lograr escenarios apropiados y diferentes para cada foto, sea en exterior o en interior. La diferencia está en que a estas casas que brinda el paquete de fotos, vestuarios y maquillaje, llegan camiones llenos con toda la parentela de la quinceañera y pasan el día completo pues las fotos con los primos, con los tíos, con los abuelos y los amigos, no pueden faltar. Cada casa tiene sus fotógrafos, peluquera-maquillista, la guía de las fotos, y los anfitriones que atienen todo, incluso, a los familiares de la quinceañera que pueden ser, fácilmente, entre 15 y 30 personas. Algunas familias encargan un buffet y ahí mismo el día de las fotos y en la casa destinada para esos fines, celebran una fiesta familiar, previa a la celebración de los quince que en el campo siempre se hace con matanza de animales, mucha bebida y, a veces, hasta un grupito musical tradicional de la cercanía, algo así para decirlo en buen cubano: se forma un guateque, celebración tradicional campesina de origen hispano que se hace por cualquier evento importante para la familia.

La celebración de los Quince es una tradición, cada familia lo hace como puede pero por muy sencillo que sea, es motivo para celebrar la entrada de la niña a la juventud, para empezar a caminar por sí misma y  con tacones altos.

Your email address will not be published. Required fields are marked *